Las tres tablas que se han conservado del retablo del Apóstol Santiago recrean el pasaje de la vida del Apóstol recogida en el evangelio de San Mateo y corresponden con las siguientes: en primer lugar, la figura del apóstol presentado iconográficamente como peregrino, con bastón rematado por una calabaza de agua en su mano izquierda y mostrando con la derecha las cartas que escribió y que están recogidas en el Nuevo Testamento. La imagen del santo tiene una cierta desproporción, con un zurrón en la bandolera y con un atuendo formado por túnica verde y capa roja, calzado con sandalias propias de peregrino, tocado por una especie de bonete con las insignias jacobeas y rostro barbudo con maduro semblante. Al fondo, un paisaje idílico muy detallado enmarca la escena (APB-TF-P-012.1).
La tabla de la izquierda muestra a Cristo con alguno de sus apóstoles (APBTF-P-012.2). Se puede tratar, quizá, de una parte de la escena que se complementa con la tabla de la derecha. Al otro lado, tal vez complementando a las anteriores, la tercera pintura muestra a la mujer de Zebedeo con sus dos hijos, Santiago y Juan apóstoles. La madre se muestra en actitud de súplica, arrodillada, con manos juntas al pecho y centrando la composición, pidiendo a Jesús para que sus hijos se sienten a la izquierda y la derecha de él en el cielo. Detrás de ella, a ambos lados, San Juan Evangelista, de aspecto juvenil y sosteniendo la copa envenenada que le dieron a beber y a su izquierda el apóstol Santiago, con bastón y escrituras, como en la tabla central, en actitud de atención hasta la escena que continúa a su lado. Salomé luce una saya entallada a tono con el manto y toca blanca, con rostro nacarado, mientras que San Juan responde también a la moda del siglo XVI al presentarse con un escote cuadrado en la túnica y una apariencia de joven imberbe con rasgos similares a los de su madre (APB-TF-P-012.3).
Durante la mayordomía de Hernando Yanez, entre 1538 y 1546, se dignifica y mejora la parroquia de Santiago Apóstol en cuanto a los ornatos para el culto. Por eso mismo, a través del comerciante genovés Domenico Rizo, dicho promotor hizo traer un “retablo de Flandes” para colocarlo en el altar mayor. Aparece inventariado por primera vez a raíz de la visita efectuada por Gaspar Sánchez de Montiel en 1591, pero esa cita no nos permite saber cuántas pinturas lo integraban. Menciona tan solo “un retablo de pincel” que representaba pasajes de la vida del Apóstol. En la centuria siguiente el conjunto fue desmontado para construir un primer retablo de madera y el conservado en la actualidad luego, por lo que comenzaba así un vacío documental en lo que a dichas pinturas se refiere. No sabemos bien lo que sucedió con ellas durante los siglos XVIII y XIX, por lo que, incluso, podría dudarse de que estuvieran siempre expuestas al culto o a la contemplación de los fieles.
Su recuperación no se produjo hasta bien entrado el siglo XX, cuando tan solo tres tablas del conjunto de Flandes fueron rescatadas y liberadas de usos poco convenientes que se le venían dando.
Pudieron ser analizadas y felizmente restauradas en 1967, restituyéndose luego al templo y constituyendo una de las principales obras que conserva la parroquia. Al ser tres pinturas las que han llegado a nuestros días y guardar unidad, desde entonces fueron montadas y exhibidas a modo de tríptico. La obra se conoce en la actualidad como Tríptico de Santiago, aunque, como ya sabemos, ese hecho no es del todo correcto y ha generado algunos equívocos en lo histórico y lo iconográfico.
Iglesia del Apóstol Santiago
Ubicación: Pared lateral de la capilla colateral del Evangelio
Plaza Viera y Clavijo
Realejo Alto
38410 Los Realejos
Tenerife

Plaza de la Real Sociedad Económica de Amigos
del País de Gran Canaria, 1
35001, Las Palmas de Gran Canaria
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